accions Bankia

De acuerdo con las recientes noticias aparecidas en prensa, en referencia a la salida a Bolsa de las acciones de Bankia, conforme a lo dictaminado por los peritos del Banco de España en el proceso que se está instruyendo ante la Audiencia Nacional, el antiguo Consejo de Administración de Bankia presidido por Rodrigo Rato, era perfectamente conocedor de que las cuentas de la entidad no reflejaban la imagen fiel de la sociedad, ocultando unas pérdidas que dejaban a la entidad en situación de quiebra.

Nos bastarían dos requisitos para recuperar el dinero invertido en la compra de acciones de Bankia:

  • Ser comprador inicial de las acciones en el momento de la emisión.
  • Y no haberlas vendido con posterioridad.

 ¿De qué manera el accionista de Bankia se ve perjudicado?

Normalmente, quien compra unas acciones de una empresa, sea cual sea, sabe perfectamente que corre un riesgo con su inversión, y que su beneficio o pérdida está ligado a la rentabilidad de la compañía en la que invierte. Precisamente, este conocimiento le diferencia del clásico cliente minorista de las cajas de ahorro adquirente de participaciones preferentes u obligaciones subordinadas, los cuales por regla general creían que estaban adquiriendo productos garantizados, sin riesgo alguno, del tipo de un depósito a plazo fijo. Y este hecho, es el que determina que la inmensa mayoría de Juzgados estén acordando la nulidad de esas compraventas con la consiguiente restitución del dinero invertido.

Obviamente, este escenario no es trasladable como hemos dicho a un accionista, quién conoce o al menos debe conocer la existencia de un riesgo. Aquí la cuestión es que ese riesgo debe enmarcarse dentro de unas reglas del juego, las cuales sean que la emisión responda a una realidad patrimonial. De forma, que si esa realidad patrimonial determinada por las cuentas de la sociedad no es cierta, esa vulneración de las reglas del juego, produce la nulidad de la compraventa de acciones, y por tanto, la obligación de Bankia de devolver el dinero al accionista, puesto que la información que el banco proporcionó al inversor no era real.

De esta manera, cumpliéndose los requisitos indicados de ser comprador inicial de las acciones en el momento de la emisión, y no haberlas vendido con posterioridad, recuperaríamos el dinero invertido.

Así, no se requeriría ser un cliente minorista, pues el engaño fue generalizado, incluyendo a empresas. Es más, éstas fueron las principales defraudadas, puesto que Bankia llegó a condicionar en el momento de la emisión la concesión o renovación de pólizas de crédito a la suscripción de las acciones.

¿Paraliza la existencia de un procedimiento penal contra los administradores de Bankia, las reclamaciones individuales de los accionistas?

Este ha sido hasta ahora el principal argumento de los abogados de Bankia, intentar paralizar las demandas de los accionistas individuales hasta que finalice el procedimiento penal que se desarrolla contra el antiguo Consejo de Administración de Bankia aprovechando la lentitud de este tipo de procedimientos.

Afortunadamente, dicho obstáculo ha sido negado por los Juzgados con un argumento de mero sentido común. Aquí lo esencial, no es que las Cuentas del Banco hayan sido o no falseadas, sino que no se ajustan a su realidad patrimonial. Y ello, por si mismo, es más que suficiente para anular la compraventa de las acciones.

La situación descrita, nos recuerda a Gordon Gekko, empresario y principal antagonista de las películas Wall Street y Wall Street 2: El dinero nunca duerme, ambas producidas y dirigidas por Oliver Stone, siendo interpretado en las mismas por Michael Douglas. Viene a representar la ambición desmedida, a ser la representación de un tipo inteligente, astuto, hábil en todo lo que a finanzas se refiere, pero también calculador, manipulador, inescrupuloso y dispuesto a todo con tal de obtener lo que desea, controlando la información, como así se expresa en la frase de la película Wall Street que encabeza este artículo.

Gordon Gekko, es sólo un malvado de película cuyos estragos se han limitado al mundo del cine, pero, por lo que parece sus enseñanzas vuelven a cobrar actualidad con las recientes noticias aparecidas en prensa, en referencia a la salida a Bolsa de las acciones de Bankia.

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